La crisis de la mediana edad se conoce como un período de agitación emocional, pero una nueva investigación sugiere que es mucho más que eso.
La menopausia, que ocurre entre los 40 y los 60 años, provoca cambios significativos en el cerebro, que pueden afectar la función cognitiva y el riesgo de demencia.
Cambios en el cerebro durante la menopausia:
Cambios estructurales:
- Reducción del hipocampo: un área del cerebro esencial para la memoria y el aprendizaje. Los estudios han demostrado una disminución de hasta un 20 % en el volumen del hipocampo en personas menopáusicas en comparación con personas más jóvenes.
- Disminución de la conectividad: Disminución de la conectividad entre diferentes áreas del cerebro, lo que puede afectar la cognición y otras funciones cerebrales.
Cambios genéticos:
- Aumento de la expresión de genes relacionados con la inflamación: los estudios han encontrado un aumento en la expresión de estos genes en personas durante la menopausia, lo que puede provocar inflamación cerebral crónica y deterioro de la función cognitiva.
- Expresión reducida de genes implicados en la producción de proteínas en las sinapsis: Las sinapsis son los puntos de contacto entre las células nerviosas y estas proteínas son esenciales para su funcionamiento normal. Una disminución en su producción puede provocar daños en la memoria y la cognición.
- Efectos específicos en las mujeres:
- Niveles más altos de proteína tau: las mujeres tienden a exhibir niveles más altos de proteína tau de forma natural, tanto durante la menopausia como en otras etapas de la vida. Estos niveles elevados se asocian con un mayor riesgo de padecer la enfermedad de Alzheimer.
Proteína tau:
La proteína Tau es una proteína asociada a los microtúbulos, que forman el esqueleto de las células nerviosas. Su función principal es estabilizar los microtúbulos y ayudar a transportar sustancias a lo largo del axón. La acumulación de proteína tau en forma de nódulos patológicos en el cerebro es una de las principales características de la enfermedad de Alzheimer.
Formas de proteger el cerebro:
- Consumo de fibra dietética: los estudios han encontrado un vínculo entre el consumo elevado de fibra,
(para un adulto, se recomienda consumir de 25 a 30 gramos de fibra dietética por día (o 15 a 18 gramos de fibra por cada 1000 kilocalorías))
y un riesgo reducido de demencia. - Alimentos ricos en fibra dietética:
Frutas: Bayas, manzanas, peras, cítricos.
Verduras: Brócoli, coles de Bruselas, zanahorias, batatas, judías verdes.
Cereales integrales: Avena, arroz integral, pan integral, Quinua.
Legumbres: Lentejas, frijoles, guisantes.
Frutos secos y semillas: Almendras, nueces, semillas de lino, semillas de calabaza. - Actividad física: la actividad física regular (150 minutos por semana) se asocia con una mejor salud cerebral en el futuro.
- Suplementos nutricionales:
Fosfatidilserina: Entre sus otras propiedades, puede proteger el cerebro del daño causado por inflamación, enfermedades degenerativas y otras afecciones.
Ginkgo biloba: Puede mejorar la memoria, la concentración y la capacidad cognitiva, especialmente en personas mayores.
Horpezina A: Puede mejorar la memoria, la concentración y la capacidad cognitiva, especialmente en personas mayores. *(Huperzina A)
Omega 3: Puede mejorar la memoria y prevenir el deterioro cognitivo.
Hábitos saludables adicionales:
- Dormir lo suficiente
- Nutrición equilibrada
- Manejo del estrés
- Evitar fumar
- Consumo moderado de alcohol
- Mantener la actividad cerebral:
- Lectura
- Resolver acertijos
- Aprender cosas nuevas
- Participación en actividades sociales:
- Los fuertes lazos sociales contribuyen a la salud del cerebro.
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Referencias:
https://www.neurology.org/doi/10.1212/WNL.0000000000011375
https://www.cell.com/cell/fulltext/S0092-8674(22)01124-2
https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/37010830/
https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2733348/
https://www.medicalnewstoday.com/articles/reduction-in-hippocampus-in-brain-linked-to-cognitive-decline-risk
https://link.springer.com/article/10.1007/s00702-021-02451-8