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Cerebro

¿Por qué el envejecimiento cerebral varía tanto entre las personas? La respuesta comienza en la infancia

Una persona de 73 años puede funcionar cognitivamente como alguien mucho más joven, o mostrar un desgaste acelerado. ¿Por qué la diferencia es tan grande? Los estudios de seguimiento de Lothian muestran que gran parte de la diferencia ya es evidente a los 11 años, pero el estilo de vida en la adultez aún influye.

⏱️11 minutos de lectura ✍️Reverse Aging 👁️198 Vistas

Si tomas a 100 personas de 73 años y escaneas sus cerebros con resonancia magnética, las diferencias pueden sorprenderte. En algunos, el cerebro parece relativamente joven, con un volumen preservado. En otros, se observa una atrofia notable y signos de desgaste avanzado. ¿Por qué la diferencia es tan grande? Aquí se encuentran dos evidencias científicas sólidas. La primera, los conocidos estudios de seguimiento escoceses Lothian Birth Cohorts, indica que gran parte de la diferencia cognitiva en la vejez ya es evidente en la infancia. La segunda, un enorme estudio de imágenes cerebrales publicado en Nature Medicine sobre 49,482 personas, muestra que el envejecimiento cerebral no es uniforme en absoluto, sino que se divide en varios patrones distintos. Las buenas noticias: aunque la base se establece temprano, el estilo de vida en la adultez aún influye.

La pregunta: ¿por qué la variabilidad es tan grande?

Durante décadas, los investigadores tendieron a asumir que el envejecimiento cerebral es un proceso más o menos uniforme. Todos pierden neuronas, todos pierden sinapsis, todos tienen más dificultades de memoria con la edad. Pero a medida que se acumularon datos de imágenes, quedó claro que la variabilidad entre personas es mucho mayor de lo que se pensaba. Una persona de 75 años puede funcionar cognitivamente como alguien mucho más joven, y otra de la misma edad puede mostrar un desgaste acelerado. La pregunta es qué hay detrás de esta variabilidad.

La primera evidencia: el seguimiento escocés desde la infancia

Los estudios Lothian Birth Cohorts de la Universidad de Edimburgo se encuentran entre los estudios de seguimiento cognitivo más singulares del mundo. Se basan en las Encuestas Mentales Escocesas (Scottish Mental Surveys) de 1932 y 1947, en las que se evaluó a casi todos los niños escoceses de 11 años. Investigadores liderados por Ian Deary y Simon Cox localizaron décadas después a participantes nacidos en 1921 y 1936, y los invitaron a realizar pruebas de seguimiento en la vejez. Así se creó una situación poco común: esas mismas personas tienen una puntuación cognitiva desde los 11 años y otra puntuación desde los 70, 79 e incluso 90 años, unos 60 años después.

A lo largo de los años, se sometieron a:

  • Evaluación cognitiva en la infancia, a los 11 años
  • Evaluaciones cognitivas repetidas en décadas posteriores
  • Resonancias magnéticas del cerebro en la vejez
  • Recopilación de datos sobre estilo de vida y salud

El hallazgo principal: gran parte de la diferencia ya es evidente a los 11 años

El hallazgo que se repitió es a la vez inquietante y fascinante: gran parte de la diferencia en la cognición en la vejez ya es evidente a los 11 años. La correlación entre la puntuación cognitiva en la infancia y la puntuación en la vejez resultó ser alta, alrededor de 0.7 después de la corrección por rango, de modo que aproximadamente la mitad de la variabilidad en la capacidad cognitiva en la vejez puede atribuirse a la variabilidad que ya existía en la infancia. En otras palabras, los niños que se desempeñaron mejor en las pruebas a los 11 años tendieron, en promedio, a mantener una mejor capacidad cognitiva incluso seis décadas después.

Es importante entender que estos son promedios a nivel de población, no un destino personal. Las razones detrás de esta estabilidad son complejas e incluyen, entre otras:

  1. Genética: Los genes que influyen en el desarrollo cerebral en la infancia también pueden influir en su resistencia en la vejez.
  2. Antecedentes ambientales y sociales: La dieta, la educación y la exposición al estrés en la infancia moldean el cerebro a lo largo de la vida.
  3. Reserva cognitiva: Un cerebro que se desarrolla bien temprano en la vida construye una reserva cognitiva que puede amortiguar el impacto del desgaste posterior.

Esta quizás no sea una buena noticia para quienes tuvieron dificultades en la escuela, pero está lejos de ser el final de la historia.

La segunda evidencia: el envejecimiento cerebral no es uniforme

El estudio publicado en Nature Medicine sobre 49,482 personas reforzó la comprensión de que el envejecimiento cerebral es muy heterogéneo. El equipo, liderado por el grupo de Christos Davatzikos, recopiló datos de resonancia magnética de 11 estudios y aplicó un método de aprendizaje profundo (Surreal-GAN) para identificar patrones en el envejecimiento cerebral. En lugar de un proceso de desgaste único y uniforme, se encontraron cinco patrones distintos de atrofia cerebral, cada uno con sus propias características estructurales y diferentes vínculos con factores biológicos, genéticos y de estilo de vida.

Es importante ser precisos: este estudio se basó en escáneres cerebrales en la adultez y la vejez, y no incluyó pruebas cognitivas desde la infancia. Es decir, no es el que muestra la relación con la infancia, sino el que muestra cuán diferentes son las trayectorias de envejecimiento entre las personas. Ambas evidencias juntas pintan un panorama: el punto de partida se determina en gran medida temprano, pero la trayectoria a partir de ahí no es la misma para todos.

Lo que sí está en tus manos: el estilo de vida en la adultez

Incluso si una base significativa se establece temprano, el cuerpo de conocimiento acumulado indica que los factores del estilo de vida en la adultez están relacionados con un envejecimiento cerebral más saludable. Estos no son soluciones mágicas, y generalmente se trata de efectos moderados y acumulativos, no de saltos dramáticos, pero son reales y tienen impacto:

  • Actividad física regular: La actividad aeróbica regular se asocia consistentemente con una mejor salud cerebral con la edad.
  • Educación y desafío cognitivo: Los años de estudio y la actividad mental desafiante se asocian con una mayor reserva cognitiva, y el aprendizaje tardío en la vida también se considera beneficioso.
  • Relaciones sociales: El aislamiento social se asocia con peores resultados cognitivos, y las relaciones significativas se asocian con un mejor envejecimiento.
  • Evitar el tabaquismo: Fumar daña los vasos sanguíneos y el cerebro a lo largo de los años.
  • Consumo moderado o bajo de alcohol: El consumo excesivo se asocia con daño cerebral.
  • Manejo de la salud metabólica: La obesidad, el azúcar alto, la presión arterial alta y el colesterol alto se asocian con una peor salud cerebral.

¿Qué pasa con lo que no se puede explicar?

Parte de las diferencias entre las personas simplemente no se explican por la infancia o el estilo de vida. Estos incluyen factores que aún no entendemos o no medimos bien, entre ellos:

  • Eventos de salud no registrados: Infecciones, lesiones leves en la cabeza y enfermedades concomitantes.
  • Variantes genéticas: Muchas de ellas aún no se comprenden.
  • Factores ambientales: Contaminación del aire y exposición a sustancias.
  • Variabilidad biológica aleatoria: A veces la biología simplemente se comporta de manera diferente en diferentes personas.

Esta mención es importante para no prometer demasiado: incluso quien hace todo correctamente no recibe una garantía, y quien no lo hace, no está condenado de antemano.

Superagers: evidencia viva de que es posible

Las historias de "superagers", personas de 80 años o más con capacidad de memoria de personas de 50 y 60 años, muestran que un envejecimiento cerebral excepcional es posible. Este fenómeno se ha estudiado durante muchos años en el marco del Programa de Superagers de la Universidad Northwestern (Mesulam Center, liderado por Marcel Mesulam y Emily Rogalski). Entre los hallazgos recurrentes en los superagers:

  • Relaciones sociales fuertes y de calidad: Esta es una de las características más destacadas y consistentes en ellos.
  • Resistencia a la patología del Alzheimer: Su cerebro tiende a resistir mejor la acumulación de las placas y ovillos característicos, o a seguir funcionando a pesar de su presencia.

Los superagers no son una fórmula garantizada, pero recuerdan que el rango posible de envejecimiento cerebral es amplio, y que no hay un destino único para todos.

Plan de acción: qué se puede hacer de manera práctica

Si tienes más de 40 años y quieres apoyar la salud de tu cerebro a largo plazo, estos son los pasos que tienen un buen respaldo investigativo, entendiendo que se trata de un efecto de apoyo y no de una garantía:

  1. Actividad física regular: La intervención con el respaldo más sólido para la salud cerebral.
  2. Aprendizaje continuo: No necesariamente educación formal, sino un pasatiempo desafiante, como un nuevo idioma, un instrumento musical, baile o pintura.
  3. Dieta mediterránea: Pescado, verduras, frutas, nueces y aceite de oliva. En el ensayo israelí DIRECT-PLUS (Green-MED), que duró 18 meses, una dieta mediterránea rica en polifenoles combinada con actividad física redujo la tasa de atrofia cerebral en aproximadamente un 50 por ciento en comparación con el grupo de control.
  4. Mantener relaciones sociales: Al menos algunas relaciones profundas y significativas.
  5. Sueño adecuado: El sueño de calidad se asocia con una mejor salud cerebral.
  6. Seguimiento médico de rutina: El manejo de la presión arterial, el azúcar y el colesterol ayuda a preservar el cerebro.
  7. Evitar el tabaquismo: Incluso dejar de fumar tarde reduce parte del daño.

Mensaje optimista

Incluso si tu punto de partida se determinó en gran medida temprano, e incluso si tu infancia fue difícil, la trayectoria desde aquí en adelante no está cerrada. Las evidencias indican que el estilo de vida en la adultez aún influye en la salud cerebral con la edad, y las historias de los superagers muestran cuán amplio es el rango posible. Esto no es una promesa de curación o de un cerebro de 30 años, pero es la diferencia entre una rutina de vida que apoya el cerebro y su abandono. Nunca es demasiado tarde para empezar.

Fuentes y citas

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