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Telómeros

Mapa tridimensional de la telomerasa: un avance que explica cómo el cáncer la aprovecha

La telomerasa es la enzima de la que dependen el envejecimiento y el cáncer. Hasta ahora solo veíamos partes de ella. Un nuevo estudio en *Science* revela la estructura completa de la enzima en levaduras y el motivo que la activa, base para futuras investigaciones de fármacos contra el cáncer.

⏱️8 minutos de lectura ✍️Reverse Aging 👁️264 Vistas

Si el envejecimiento y el cáncer bailaran juntos, la telomerasa sería la orquesta. Esta enzima es responsable de reconstruir los telómeros en los extremos de los cromosomas, y sin ella, las células madre envejecerían y el potencial de crecimiento celular terminaría. El problema: en aproximadamente el 90% de los tipos de cáncer, la telomerasa se activa forzosamente y permite que las células cancerosas se dividan indefinidamente. Un equipo internacional que publicó sus hallazgos en Science en marzo de 2026 presenta por primera vez un mapa tridimensional completo de la enzima en levaduras, y dentro de él, un descubrimiento sorprendente: una estructura superficial que desconocíamos, que en el futuro podría ser un objetivo para la investigación de fármacos contra el cáncer.

¿Por qué es tan importante la telomerasa?

Los telómeros, secuencias repetitivas de ADN en los extremos de los cromosomas, se acortan con cada división celular. Cuando se desgastan lo suficiente, la célula pierde la capacidad de dividirse (senescencia) o muere (apoptosis). Este es un proceso natural que nos protege del cáncer: una célula que ha crecido demasiado termina encontrando su destino.

Pero hay una falla en esta protección. En el 90% de los tipos de cáncer, el gen TERT (que produce la telomerasa) se reactiva. Las células cancerosas pueden alargar sus telómeros sin límite y volverse inmortales. Esta inmortalidad replicativa es una de las "señales del cáncer" (Hallmarks of Cancer) descritas por Hanahan y Weinberg en el año 2000.

El problema: ocultar la imagen completa

Durante décadas, los científicos documentaron la telomerasa en partes: solo el componente proteico, solo el ARN, solo una parte del complejo. La razón: la enzima es compleja, sus partes son flexibles y, en el microscopio electrónico, se mueve y se dispersa. No se puede desarrollar un fármaco dirigido si no se ve la forma completa.

El conocimiento estructural de la telomerasa permaneció parcial durante años: los componentes individuales se mapearon por separado, pero nadie logró revelar el complejo completo, TERT (la proteína), el ARN y las proteínas auxiliares, todos juntos. El nuevo estudio es el primero en presentar la estructura completa de la holoenzima telomerasa, y en este caso, precisamente en levaduras.

El avance: colaboración internacional

El equipo, en colaboración entre la Universidad de Montreal, la Universidad de Sherbrooke y el Laboratorio MRC de Biología Molecular en Cambridge, Reino Unido, utilizó Cryo-EM (microscopía electrónica criogénica). Congelaron la enzima en hielo ultrafino, la fotografiaron en millones de ángulos diferentes y calcularon la forma completa con resolución casi atómica. La investigación fue liderada por Hongmiao Hu, el primer autor del Laboratorio MRC, y Thi Hoang Duong Nguyen, la investigadora principal del Laboratorio MRC, junto con Pascal Chartrand de la Universidad de Montreal.

Para simplificar el experimento, eligieron trabajar con la telomerasa de levadura (*Saccharomyces cerevisiae*) en lugar de la humana. Las levaduras son menos complejas y es más fácil producir su enzima en el laboratorio. Es importante destacar: la estructura de la telomerasa de levadura difiere significativamente de la estructura de la telomerasa humana y de vertebrados, pero el mecanismo central está conservado (por ejemplo, Est3 en levaduras es el homólogo de TPP1 humano). Este fue el paso que permitió la revolución.

El descubrimiento: un dedo de zinc secreto

Cuando se reveló la estructura, el equipo identificó algo que nadie había descrito antes: un dedo de zinc (zinc finger) dentro de la telomerasa. Los dedos de zinc son motivos estructurales en proteínas que se unen con precisión al ADN o ARN. Hasta ahora no sabíamos que la telomerasa utiliza uno.

El hallazgo sorprendente: este dedo se une a una parte del ARN de la telomerasa y, de esta manera, estimula la actividad de la enzima. Cuando el equipo creó una mutación en el dedo, la actividad de la telomerasa casi desapareció.

"Nuestro estudio indica que este dedo de zinc se une a una parte del ARN de la telomerasa, estimulando así la actividad de la enzima", dijo Pascal Chartrand de la Universidad de Montreal.

Est3: el esqueleto que lo mantiene todo unido

El equipo también descubrió el verdadero papel de Est3, una proteína que todos conocían pero no entendían su función. En la nueva imagen, Est3 es un esqueleto molecular que conecta todos los componentes de la telomerasa y mantiene su estructura sólida. Sin él, la enzima se descompone.

Esto también es un objetivo farmacológico prometedor: si se puede descomponer Est3, se podría desactivar toda la telomerasa, sin dañar otras proteínas en la célula.

¿Por qué es importante para el cáncer?

Con este conocimiento, los investigadores podrán en el futuro desarrollar fármacos que hagan una de dos cosas:

  • Bloquear el dedo de zinc: reduce la activación de la telomerasa. En células cancerosas que dependen de la telomerasa, esto sería un desastre. En células sanas, el efecto es mínimo porque usan la telomerasa en una cantidad muy pequeña.
  • Descomponer Est3: un fármaco que descompone la estructura de la telomerasa.

Es importante aclarar el contexto: se trata de una investigación básica en biología estructural, sobre una enzima de levadura. Actualmente no hay un cronograma para el desarrollo de un fármaco, y cualquier tratamiento que pueda derivarse de esto está a muchos años de distancia y aún no está planificado. El valor del estudio radica en que proporciona por primera vez el "mapa" estructural que permitirá en el futuro el diseño de moléculas dirigidas.

Implicaciones para el antienvejecimiento

La otra cara de la moneda: el envejecimiento. Los fármacos que suprimen la telomerasa ayudan contra el cáncer, pero pueden acelerar el envejecimiento (menos renovación celular). Los fármacos que activan la telomerasa pueden retrasar el envejecimiento, pero conllevan el riesgo de cáncer.

Una comprensión estructural más profunda abre en el futuro la posibilidad teórica de una activación específica de tejido. Un fármaco que active la telomerasa solo en células madre específicas (por ejemplo, en la piel o la sangre), sin llegar a otras células, podría brindar los beneficios sin el riesgo. Esta es una visión lejana, no una promesa.

Contexto más amplio

Este es un ejemplo de lo que los científicos en el campo llaman *diseño de fármacos basado en estructuras* (structure-based drug design). En lugar de buscar fármacos al azar, se observa el objetivo del fármaco en 3D y se diseña una molécula que encaje exactamente. La mayoría de los fármacos nuevos desde 2010 se han desarrollado de esta manera. Ahora, por fin, existe una herramienta estructural inicial para pensar en fármacos contra la telomerasa, aunque el camino aún es largo y se necesitan estudios sobre la enzima humana.

Este descubrimiento sienta las bases para décadas de investigación farmacológica. Hasta ahora, los investigadores intentaron desarrollar inhibidores de la telomerasa sin una imagen estructural completa, y muchos esfuerzos fracasaron. Ahora, al menos en levaduras, tenemos un mapa.

Fuentes y citas

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